A ti, que me escribías siempre a deshoras,
a quien yo contestaba siempre, antes o después, sin importar
dónde o con quién.
A ti, que me escribías con palabras que me hacían volar,
a quien yo contestaba con todo mi amor, avergonzada de no
tener esa magia que tú poseías.
Tú, que me observabas con ojos llenos de luz,
miradas que sigo buscando para no perderme.
A ti, que me obsequiabas tiempo,
tiempo que nunca he querido dejar de compartir contigo.
Tú, que pensabas que yo era especial.
Yo, que sabía que no lo era, presentía ese momento.
El momento en el que la distancia descubre una amistad
forzosa,
Una chica que no merecía palabras, tiempo, miradas.
Una ladrona.
Una ladrona que se siente extraña.
Murasaki. Julio 2013.
Murasaki. Julio 2013.
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