Me sangran los labios
de morderme las verdades.
Me tiemblan los huesos
de caminar de puntillas por tus ojos
mientras sueñas.
Me duelen las manos
de buscarte a tientas en las sábanas
y no encontrarte.
Me he quedado sin voz
de callarme los tequieros
cada noche.
A veces
me acuerdo de las almohadas en las que nunca dormí
por (re)volverme a la tuya
y llorar sobre ella.
Y ahora
gritan tu nombre mis
latidos
se desgarra mi piel con cicatrices
y me pregunto
si es mejor
morir
contigo
o
vivir
sin
ti.
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